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Restaurantes ecológicos: los secretos de la cocina verde

Seguramente, si has paseado por las calles de Barcelona, Madrid, Granada, Pamplona o de otras ciudades españolas, te habrás cruzado con alguno de sus restaurantes ecológicos, pero puede que todavía no sepas en qué consisten. Te dedicamos esta entrada para que conozcas con todo detalle en qué consiste este negocio ecológico.

Un restaurante ecológico es un establecimiento que destina parte o  la totalidad de su actividad a servir platos con ingredientes ecológicos certificados. No debemos confundir un restaurante ecológico con un restaurante vegetariano, pues no todos los vegetarianos son ecológicos. Hay restaurantes ecológicos en cuya carta aparecen platos con ingredientes animales, siempre y cuando estén certificados como ecológicos.

Normalmente los restaurantes ecológicos se distinguen porque cuentan con  “Sello Restauración Ecológica CAAE”, que significa que tanto los ingredientes como la manipulación gastronómica del restaurante son ecológicos, que los platos contienen un 95% de ingredientes ecológicos y que su carta no ofrece el alimento convencional y el ecológico, sino solo el segundo. Pero no es obligatorio dicho sello para que un restaurante pueda ser calificado como tal, existen los restaurantes ecológicos sin que tengan esta certificación.

Verde limón, Ecocentro, Al natural en Madrid; Organic en Barcelona; Baraka en Granada; La huerta de San Lorenzo en Segovia;  Sarasate en Pamplona o El Horno de los sabores naturales en Ibiza son algunos de los restaurantes ecológicos españoles.

Te adjuntamos un  modelo de carta ecológica:

http://www.ecocentro.es/content/document_files/CARTA%20FINDES.pdf

Dentro de los restaurantes ecológicos, destacan también los llamados restaurantes “kilometro cero” que huyen del transporte de los alimentos y recurren sobre todo a productos locales y de temporada, siendo el 40% de ellos producido a una distancia menos de 100 km y el 60% restante de cultivo ecológico.  En la carta deben incluirse al menos 5 platos km 0.

Junto a estos, podemos encontrar un tercer tipo: los restaurantes de comida rápida ecológica. Estos son pequeños restaurantes o cafeterías que apuestan, igual que los otros dos tipos de negocios, por un consumo responsable, con productos ecológicos y de comercio justo. Destacan, por ejemplo, la cafetería Abona vida en Madrid y Esperando…té en Pamplona.

El objetivo, por tanto, de este  tipo de negocio verde es ofrecernos a los amantes de la ecología  productos de calidad que favorezcan al medio ambiente  y rural y transmitirnos  a través de la cocina los valores y conocimientos de la manera más sincera y comprometida.

Ana Vázquez

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Una casa ecológica flotante en el océano

Con el avance de las tecnologías, los seres humanos vamos emprendiendo nuevos retos que cambiarán nuestras vidas en un futuro no muy lejano. Tanto es así, que una empresa polaca ha diseñado los planos de una casa flotante en el océano que se mantendrá con energía mareomotriz y energía solar. El objetivo de esa localización es obtener la energía y los recursos básicos del agua y del sol para que esta funcione y preservarla a lo largo del tiempo de manera renovable y sostenible

El proyecto presentado por la empresa sitúa la casa en la isla de Zante, en Grecia, en su costa nor-poniente. Para aprovechar al máximo las prestaciones de la luz solar, la casa está toda acristalada, así entrará toda la luz posible, y esa energía que acumulen los paneles fotovoltáicos instalados se sumará a la proporcionada por los impulsos del agua del mar. Y este agua podrá usarse no solo como energía, sino que también como bebida, ya que, gracias  al sistema de desalización que posee, el agua del océano se convierte en potable y apta para consumirla.

Esta inusual residencia se elabora a partir de una mezcla de cemento,  arena, piedra y agua. Está diseñada en forma de V y pensada como un yate; se ha dispuesto en dos plantas: la segunda se sujeta por medio de una estructura central que ejerce como contrapeso, y la planta baja tiene una cubierta flotante a nivel del mar. Ambas están conectadas a través de una escalera que sube de la primera planta a la superior. Desde el piso que sea se oirá el placentero rugir del mar.

Pero no solo esta empresa polaca ha pensado en esta  nueva, brillante y ecológica concepción de domicilios, sino que ya en los Países Bajos se construyeron estos ‘pisos’. En este caso, es el proyecto de una empresa de construcción holandesa. Pero ella no se ha conformado solo con una idea; estas casas ya han empezado a construirse como hogares flotantes. Lo suyo es un nuevo concepto de arquitectura urbanística. Pretenden construir una red de casas  sobre el agua, una ‘urbanización’ de villas flotantes. Esta innovación es heredera delas antiguas casas-bote, por lo que estos hogares podrán desplazarse a otros lugares tal que una caravana hace en la carretera. Es la oportunidad de vivir literalmente en el mar y además llevar la casa a cuestas, allá a donde se nos antoje. Su precio oscila entre los 180 mil y los 500 mil dólares. Para este año se calculaba que habría plataformas enteras en el mar, y para el 2050 se dice que ya habrá ciudades flotantes. 

El mundo avanza rápido en tecnología  y el ser humano es una especie con una gran e innegable  naturaleza emprendedora, así que, tal vez estemos viviendo en el mar dentro de unos años, ¿quién sabe? Pero siempre respetándolo y utilizándolo como energía natural y renovable. Es también un modo de querer más toda la belleza que nos rodea, ya que alojándonos en el propio océano aprenderemos a quererlo y a cuidarlo como nunca antes, pues si residimos en él y gracias a sus aguas nuestras casas se mantienen, jamás se nos ocurrirá hacer una sola cosa que lo dañe. Es sabido por todos que “el roce hace el cariño”, y no hay que aplicarlo solo a las relaciones entre las personas; si nuestra vida se desarrolla en contacto con el mar y a su ritmo, será de los tesoros más preciados que tendremos nunca -claro está que los océanos forman los primeros puestos en nuestra lista de prioridades, pero puede que sea en el momento de habitar  una casa flotante sobre ellos cuando nos demos cuenta realmente. 

 

Patricia Martínez


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Ecoturismo: cuatro destinos sorprendentes y extraños

¿Estás pensando en irte de vacaciones? Te ofrecemos cuatro destinos recónditos  y desconocidos del planeta para que fomentes así el ecoturismo, es decir, visitar áreas naturales sin perturbarlas, con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar sus paisajes, flora y fauna, los atractivos naturales y manifestaciones culturales.

No todos los bosques son verdes como demuestra  el bosque de piedra de China, unas formaciones rocosas de 270 millones de años de antigüedad que brotan de la tierra como si de árboles se tratara. El bosque de piedra de Shilin, como es conocido, se sitúa a 85 km de la ciudad de Kunming, y cuenta con distintas instalaciones y con una preparación destinada a la visita turística.

Este increíble destino turístico es uno de los lugares más insólitos y naturales de nuestro planeta.  Su origen se debe a la  meteorización, es decir, a la descomposición o disgregación de una roca sobre la superficie terrestre, por la acción de agentes físico- químicos y biológicos, dando lugar a derrubios (acumulación de rocas). Protegido y cuidado para su conservación, en el año 2007 fue incluido como Patrimonio de la Humanidad.


El jardín del Edén no es pura ficción, esta en Bolivia, en la provincia de Daniel Campos,  dentro de la región de la cordillera de los Andes. Se trata de la 
mayor superficie de sal del planeta, con  12 000 km². Su formación se debe a un periodo de clima húmedo que aumentó la formación de lagos en la zona, hace aproximadamente 10 000 años, seguido por un periodo de sequía que provoco una reducción del volumen de diversos lagos andinos para convertirse en salares como este, el salar de Uyuni.

En algunas estaciones del año parece un paraje árido y estéril, pero con algunos centímetros de agua de lluvia esta zona se convierte en un mar de sal que refleja las nubes que se sitúan sobre ella, proyectando así un doble cielo y otorgando  al turista  la sensación de estar en él.

Como si fuese el escenario de una película de fantasía, así es el bosque sumergido de la Patagonia. A 30 metros de profundidad del lago Traful, en villa Traful, en la provincia de Neuquen.  Forma parte del Parque Nacional Nahurl Haupi. La causa de la existencia de este mítico paraje se debe a un terremoto ocasionado en 1960, que desmoronó la ladera de una montaña, sumergiéndose en el lago junto con todos los árboles que la habitaban, que aún siguen en pie bajo el agua.

Se ha convertido en uno de los destinos preferidos para  los buceadores,  que nadan entre 100 especies diferentes de cipreses, cuyas copas se asoman en la  superficie.

Un pequeño mundo perdido: la isla de Socrota. Forma parte de un archipiélago del océano Índico a 350 km de la península arábica, y pertenece a la República de Yemen. Aunque la inseguridad del país dificulta el turismo, merece la pena visitar este lugar para conocer especies vegetales y animales que no se ven en ningún otro lugar del planeta, como el extraño y característico árbol conocido como sangre de dragón, por su sabia roja. Las condiciones geográficas de sequía y de calor unido al aislamiento han originado un  ambiente  biodiversidad únicos, con especies de aves y reptiles completamente desconocidas.

Amenazada por la actividad humana, fue reconocida como patrimonio de la UNESCO, sumando esfuerzos con la Unión Europea y la Organización Internacional de Protección del Medio Ambiente para la conservación.

Como ves, no es necesario viajar a la luna o crear parajes de película para conocer lugares tan sorprendentes que no parecen de nuestro planeta.

Ana Vázquez


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Por un invierno ecológico: fin de las calderas de carbón

Se acerca el frío y en ciudades como Madrid  donde las temperaturas en invierno descienden de los 0 grados centígrados, las calefacciones son indispensables. El problema es que muchas casas de la ciudad, debido a su antigüedad, disponen todavía de las tradicionales calefacciones de carbón que emiten gran cantidad de dióxido de azufre a la atmósfera. El efecto de este tipo de generadores de calor doméstico, unido al CO2 de los vehículos  son los agentes causantes de la nube de contaminación que cada invierno aparece sobre la capital.

Estas calefacciones domésticas, en su proceso de combustión, producen gases contaminantes nocivos para la salud. Estudios revelan que son causantes de numerosas enfermedades respiratorias como el asma, que pueden producir bajo peso en recién nacidos o producir enfermedades más graves como el cáncer de pulmón.

El Gobierno español decidió así en el año 2007, imitando a otros países que ya adoptaron esta medida, prohibir las calefacciones de carbón a partir de este año 2012. Pero el año pasado, tras tres años de disputas, se declaró que la obligatoriedad del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios,  que supuestamente  prohibía las calderas de mineral negro para este invierno, respondía a una incorrecta interpretación de la norma. El Ministerio de Industria declaró que este reglamento (RITE) debido a su extensión “no puede ser del todo claro”.

Por tanto, los edificios que no se ajustaron al plan renove del Gobierno regional, y que no sustituyeron sus calefacciones por otras de gas natural, cuando la Comunidad daba por hecho que por dicho reglamento debían desaparecer, podrán seguir usando este invierno sus viejos calentadores de carbón.

Te aconsejamos si eres de aquellos que todavía sigue anclado al viejo sistema de  calefacción, que lo sustituyas por una caldera ecológica, es decir, aquella que utiliza menos combustible o que usa una energía renovable.

El único tipo de caldera ecológica que existe en el mercado es la caldera de biomasa, que aunque emita CO2, no entra en el ciclo natural de la planta, y por tanto no contribuye al efecto invernadero. Disponen de una tecnología desarrollada y ofrecen rendimientos el hasta el 94%. Puede consumir pallets, madera, astillas y restos de poda de vid y de olivo.

Como ejemplo de caldera ecológica que ahorre en combustible te proponemos las calderas de gas o de gasóleo. Es más ecológico usar la de gas que la de gasóleo, pues contamina menos. Estas calderas de gas llamadas también calderas de condensación, ahorran un 40% de combustible frente a una caldera convencional.

Si prefieres prescindir de la caldera, existen también ciertos trucos de bioclimatismo, como utilizar radiadores de bajo consumo.  O si llevamos os principios ecológicos al extremo puedes incluso construir una casa hermética, llamada también casa pasiva, que se calienta con el calor del sol y con el de sus habitantes.

Ana Vázquez


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Tu nuevo local ecológico: discotecas ecológicas

¿Podrías  salir de fiesta, pasártelo bien cuidando a al vez el medio ambiente? A simple vista perecen conceptos contradictorios y dialécticos. Al término “fiesta” viene asociado el de alcohol y música. Entre las jóvenes generaciones está generalizado el uso del terminó “botellón” para referirse a beber en la calle antes de ir a la discoteca, y ¿qué tiene que ver esto con el medio ambiente? De todos es sabido que con el botellón se generan kilos y kilos de residuos compuestos por las botellas de vidrio o cristal de las bebidas alcohólicas, las botellas de refrescos con que se acompaña el alcohol y las bolsas de plástico de los hielos.

Por otro lado, las discotecas agravan támbien la contaminación acústica con  el estridente sonido de la música, por no hablar del empleo de la energía eléctrica que consumen y que también tiene efectos contaminantes, pues esta se obtiene de las centrales térmicas y nucleares.

Pero la conciencia ecológica de los más emprendedores vuelve a sorprendernos con una nueva solución: las discotecas ecológicas.  Aunque en algunos países ya existían, la noticia más reciente nos llega del pasado verano, con la apertura de un  local ecológico en Londres,  concretamente en el número 156 de Pentonvill Road.

La característica más llamativa de este tipo de locales es que, siguiendo los criterios ecológicos, recicla la energía que generan los que bailan sobre la pista para convertirla en energía eléctrica y producir la música del local. El objetivo es utilizar las energías renovables para el sustento del local.

Además, dentro de estos establecimientos, los clientes pueden tomar cócteles y licores orgánicos, como Vozka Square One, El whisky escocés Highland Harves o el Ron Blanco Orgánico Papagayo. Normalmente la decoración del sitio se consigue por medio de elementos reciclables, y no necesitan un potente sistema de refrigeración pues se intenta aprovechar el calor y el aire fresco con el propio diseño del local.

El local esta pensado para causar el menos impacto posible para el medio ambiente,  y por ello utilizan un sistema de reciclaje para el agua de los baños, recogiendo el agua de la lluvia.  Los servicios de los hombres están pensados para no tener que tirar de la cadena, consiguiendo así con medidas como estas que se lleguen a ahorrar mil metros cúbicos de agua al año.

Y para motivar a todos visitar este local eclógico qué menos que establecer tarifas asequibles para todos los posibles clientes. La entrada ronda las 10 libras (12, 6 euros o 20 dólares), pero aquellos que consigan demostrar que han llegado al local a pie, en bicicleta o en transporte público entrarán gratis.

En definitiva, la conciencia verde destinada a la creación de discotecas ecológicas consigue el objetivo de las 3 p: people, party and planet, y alecciona a la sociedad sobre la construcción de negocios sostenibles.

Ana Vázquez


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La pilas: sus efectos adversos en la naturaleza y en nosotros

Es importante que sepas que las PILAS, sea cual sea su formato o tamaño, NO pueden tirarse al contenedor de la BASURA NORMAL, pues es altamente CONTAMINANTE. Existen unos especiales destinados a este fin. Tampoco las tires al agua o las entierres, porque son muy nocivas.

Debes saber que si tiras una pila junto con el resto de los residuos, irá a parar a un vertedero o a una incineradora, y de ahí, entonces, los elementos contaminantes de la pila podrán llegar a la tierra y a los ríos y envenenarlos. Esto es así porque las pilas tienen unos componentes muy peligrosos para la salud, que son plomo, litio, níquel, cadmio y mercurio. Este último es el más perjudicial.

El mercurio no solo afecta a los animales y a la naturaleza, sino que puede afectar también al ser humano. Por eso tenemos que separarlas de los demás desechos, porque, así, son enviadas a centrales de reciclaje, donde se separa el mercurio de los otros metales de las pilas que sí que pueden reutilizarse. Este sistema es capital, pues como hemos dicho, evita la contaminación del medio ambiente y nos protege de riesgos contra la salud.

Es importante que sepas también que las pilas botón (pilas de los relojes, las calculadoras, los mandos de garajes…) son las más contaminantes pese a su pequeño tamaño. Con respecto a las pilas cilíndricas o de petaca, tienen menos metales tóxicos, pero son las que más se producen, hay más cantidad de ellas.

Los elementos que componen las pilas tienen unos efectos gravísimos para nuestra salud.

El mercurio puede resultar cancerígeno y bioacumulable, y puede dañar, entre otras cosas, al cerebro, a los riñones o al habla y provocar retraso mental o ceguera. Contamina el agua y la tierra y puede llegar hasta nuestros alimentos, ya que se acumula en la piel de los peces.

El plomo no se degrada y se adhiere a partículas del suelo y es susceptible de pasar a aguas subterráneas. Afecta al sistema nervioso y al reproductivo, además de a los riñones. El litio es neurotóxico y tóxico para los riñones. Provoca daños en el sistema nervioso (hasta el punto de producir estado de coma), paradas cardíacas, edema pulmonar… Es fácil que se filtre a los mantos acuíferos. El níquel afecta a la piel y puede producir cáncer de pulmón y bronquitis crónica. Sale a la atmósfera cuando se incinera la basura y en el aire se sujeta a partículas de polvo que se acumulan en el suelo. El cadmio es cancerígeno y provoca daño en los pulmones y los riñones. Ingerido puede producir diarrea y vómitos. Llega al aire y al agua por el derramamiento de desechos domésticos y desde los vertederos.

Contaminación del agua: las pilas dañan gravemente el agua que necesitamos para vivir. Una pila de mercurio puede llegar a contaminar 600.000 litros de agua. Una alcalina, 167.000 litros. Una pila de zinc, 12.000 litros.

SOLUCIONES

No tires las pilas a la basura, al campo o a la calle. Tíralas en los contenedores especiales para ellas. Los encontrarás en la calle y en muchos centros comerciales.

No entierres las pilas, porque contaminan el suelo y el agua una vez que se ha oxidado su cubierta.

Utiliza pilas recargables, ya que sustituyen el uso de unas 300 desechables.

No quemes las pilas; los metales tóxicos irán a parar directamente a la atmósfera.

Intenta hacer uso de otras energías: usa aparatos que puedas conectar a la red eléctrica.

EVÍTALO

Patricia Martínez