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Por un invierno ecológico: fin de las calderas de carbón

Se acerca el frío y en ciudades como Madrid  donde las temperaturas en invierno descienden de los 0 grados centígrados, las calefacciones son indispensables. El problema es que muchas casas de la ciudad, debido a su antigüedad, disponen todavía de las tradicionales calefacciones de carbón que emiten gran cantidad de dióxido de azufre a la atmósfera. El efecto de este tipo de generadores de calor doméstico, unido al CO2 de los vehículos  son los agentes causantes de la nube de contaminación que cada invierno aparece sobre la capital.

Estas calefacciones domésticas, en su proceso de combustión, producen gases contaminantes nocivos para la salud. Estudios revelan que son causantes de numerosas enfermedades respiratorias como el asma, que pueden producir bajo peso en recién nacidos o producir enfermedades más graves como el cáncer de pulmón.

El Gobierno español decidió así en el año 2007, imitando a otros países que ya adoptaron esta medida, prohibir las calefacciones de carbón a partir de este año 2012. Pero el año pasado, tras tres años de disputas, se declaró que la obligatoriedad del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios,  que supuestamente  prohibía las calderas de mineral negro para este invierno, respondía a una incorrecta interpretación de la norma. El Ministerio de Industria declaró que este reglamento (RITE) debido a su extensión “no puede ser del todo claro”.

Por tanto, los edificios que no se ajustaron al plan renove del Gobierno regional, y que no sustituyeron sus calefacciones por otras de gas natural, cuando la Comunidad daba por hecho que por dicho reglamento debían desaparecer, podrán seguir usando este invierno sus viejos calentadores de carbón.

Te aconsejamos si eres de aquellos que todavía sigue anclado al viejo sistema de  calefacción, que lo sustituyas por una caldera ecológica, es decir, aquella que utiliza menos combustible o que usa una energía renovable.

El único tipo de caldera ecológica que existe en el mercado es la caldera de biomasa, que aunque emita CO2, no entra en el ciclo natural de la planta, y por tanto no contribuye al efecto invernadero. Disponen de una tecnología desarrollada y ofrecen rendimientos el hasta el 94%. Puede consumir pallets, madera, astillas y restos de poda de vid y de olivo.

Como ejemplo de caldera ecológica que ahorre en combustible te proponemos las calderas de gas o de gasóleo. Es más ecológico usar la de gas que la de gasóleo, pues contamina menos. Estas calderas de gas llamadas también calderas de condensación, ahorran un 40% de combustible frente a una caldera convencional.

Si prefieres prescindir de la caldera, existen también ciertos trucos de bioclimatismo, como utilizar radiadores de bajo consumo.  O si llevamos os principios ecológicos al extremo puedes incluso construir una casa hermética, llamada también casa pasiva, que se calienta con el calor del sol y con el de sus habitantes.

Ana Vázquez

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