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Ecoturismo: cuatro destinos sorprendentes y extraños

¿Estás pensando en irte de vacaciones? Te ofrecemos cuatro destinos recónditos  y desconocidos del planeta para que fomentes así el ecoturismo, es decir, visitar áreas naturales sin perturbarlas, con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar sus paisajes, flora y fauna, los atractivos naturales y manifestaciones culturales.

No todos los bosques son verdes como demuestra  el bosque de piedra de China, unas formaciones rocosas de 270 millones de años de antigüedad que brotan de la tierra como si de árboles se tratara. El bosque de piedra de Shilin, como es conocido, se sitúa a 85 km de la ciudad de Kunming, y cuenta con distintas instalaciones y con una preparación destinada a la visita turística.

Este increíble destino turístico es uno de los lugares más insólitos y naturales de nuestro planeta.  Su origen se debe a la  meteorización, es decir, a la descomposición o disgregación de una roca sobre la superficie terrestre, por la acción de agentes físico- químicos y biológicos, dando lugar a derrubios (acumulación de rocas). Protegido y cuidado para su conservación, en el año 2007 fue incluido como Patrimonio de la Humanidad.


El jardín del Edén no es pura ficción, esta en Bolivia, en la provincia de Daniel Campos,  dentro de la región de la cordillera de los Andes. Se trata de la 
mayor superficie de sal del planeta, con  12 000 km². Su formación se debe a un periodo de clima húmedo que aumentó la formación de lagos en la zona, hace aproximadamente 10 000 años, seguido por un periodo de sequía que provoco una reducción del volumen de diversos lagos andinos para convertirse en salares como este, el salar de Uyuni.

En algunas estaciones del año parece un paraje árido y estéril, pero con algunos centímetros de agua de lluvia esta zona se convierte en un mar de sal que refleja las nubes que se sitúan sobre ella, proyectando así un doble cielo y otorgando  al turista  la sensación de estar en él.

Como si fuese el escenario de una película de fantasía, así es el bosque sumergido de la Patagonia. A 30 metros de profundidad del lago Traful, en villa Traful, en la provincia de Neuquen.  Forma parte del Parque Nacional Nahurl Haupi. La causa de la existencia de este mítico paraje se debe a un terremoto ocasionado en 1960, que desmoronó la ladera de una montaña, sumergiéndose en el lago junto con todos los árboles que la habitaban, que aún siguen en pie bajo el agua.

Se ha convertido en uno de los destinos preferidos para  los buceadores,  que nadan entre 100 especies diferentes de cipreses, cuyas copas se asoman en la  superficie.

Un pequeño mundo perdido: la isla de Socrota. Forma parte de un archipiélago del océano Índico a 350 km de la península arábica, y pertenece a la República de Yemen. Aunque la inseguridad del país dificulta el turismo, merece la pena visitar este lugar para conocer especies vegetales y animales que no se ven en ningún otro lugar del planeta, como el extraño y característico árbol conocido como sangre de dragón, por su sabia roja. Las condiciones geográficas de sequía y de calor unido al aislamiento han originado un  ambiente  biodiversidad únicos, con especies de aves y reptiles completamente desconocidas.

Amenazada por la actividad humana, fue reconocida como patrimonio de la UNESCO, sumando esfuerzos con la Unión Europea y la Organización Internacional de Protección del Medio Ambiente para la conservación.

Como ves, no es necesario viajar a la luna o crear parajes de película para conocer lugares tan sorprendentes que no parecen de nuestro planeta.

Ana Vázquez