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El hundimiento del Prestige, después de 10 años, se enfrenta a la Justicia

Hace 10 años presenciamos desde las costas gallegas la mayor catástrofe ambiental que ha vivido nuestro país, el hundimiento del Prestige. El caso de ‘la marea negra’ vuelve a retomarse estos días con motivo de la celebración del juicio.

El 13 de noviembre de 2002, el petrolero monocasco griego, que operaba bajo la bandera de las Bahamas, escoró en las costas de Galicia, arrastrado por un temporal cuando intentaba llegar a Gibraltar, con 77.033 toneladas de fuel. Como consecuencia del temporal, se abrió una grieta en uno de los tanques  del Prestige. Ante esto, las autoridades intentaron alejarlo de las costas gallegas,
aproximándolo primero a las costas galas y después a las portuguesas. Finalmente, el 19 de noviembre, el casco de petrolero se dividió en dos a 246 km de Finisterre, vertiendo así las primeras manchas de fuel que llegaron a las costas gallegas y se extendieron por las de Francia y Portugal.

Según cifras oficiales, fueron expulsadas 63.000 toneladas de fuel al mar Atlántico y Cantábrico, contaminando el agua de dichos mares y causando la muerte de aves, peces, moluscos y cetáceos.  La Universidad de Santiago estimó los daños en 4.000 millones de euros.

Numerosos voluntarios se desplazaron a las costas de Galicia para colaborar con la solución de la que ha sido considerada como la mayor catástrofe ecológica de la historia española. El gobierno de entonces llevo a cabo medidas conocidas como “Plan Galicia” para suplir las pérdidas económicas y medioambientales, y mandó sellar las grietas del buque para disminuir las fugas.

Este martes, 13 de noviembre, diez años después de la pesadilla, comienza en las instalaciones de Expocoruña, en la ciudad gallega del mismo nombre, los procesos judiciales para buscar responsables de aquel desastre medioambiental con los interrogatorios a los acusados. El juicio se prolongará hasta finales de mayo del 2013.

Entre los imputados, destacan cuatro personas: Apóstolos Mangouras, el capitán del barco , acusado de comprometer la seguridad del mismo y su tripulación y de obstrucción a las autoridades españolas de salvamento marítimo; Nikolaos Argyropulos, jefe de máquinas, acusado de los mismos cargos que el capitán del barco; Irineo Maloto, primer oficial que se encuentra desaparecido y José Luis López Sors, capitán general de la Marina Mercante, acusado de imprudencia grave, por haber ordenado alejar el barco de la costa.

La Fiscalía sólo pide penas de cárcel para el capitán del buque, aunque las acusaciones particulares ejercidas por diversos colectivos reclaman prisión para todos los imputados, con condenas que van desde los 4 a los 9 años.

Entre las declaraciones recogidas del pasado martes 13 de noviembre se destaca en primer lugar la realizada por la defensa del capitán del Prestige, Apóstolos Mangouras, que insiste en la responsabilidad del estado español en la catástrofe que causó el hundimiento, y ha pedido nuevas pruebas periciales. El abogado del Capitán, José María Ruiz Soroa pide que se anulen las actuaciones por las que se  acusa a su defendido de un delito contra el medio ambiente, alegando que son irregulares las pruebas que se obtuvieron del barco el día 18 de noviembre de2002.

La defensa de Nikolaos Argyropulos,  jefe de máquinas, afirma que se sigue sin saber de que se le acusaba a su patrocinado y reitera la petición de libre absolución. Por el contrario, la abogada de José Luis López Sors intenta exonerar de responsabilidad a su patrocinado y dirigirla hacia los tripulantes del buque.

En la causa, la mayor de la historia judicial de Galicia, hay 2.128 partes personadas, 133 testigos, 98 peritos, 51 abogados y 21 procuradores.

Es interesante la opinión de distintas instituciones que estudiaron en su día medidas que se tendrían que haber llevado a cabo para evitar el suceso. Por ejemplo, los estudiosos del caso de la Universidad Complutense de Madrid llegaron a la conclusión de que la actuación más acertada hubiese sido dirigir el buque hacia una ría para que contaminase una zona más pequeña y no toda la costa, como ocurrió al arrastrar al buque mar adentro.

Todavía quedan meses para que se pueda llegar al final de esta  trágica cuestión conocida como ‘la marea negra’, que quedara latente en la conciencia ecológica española a lo largo de la historia.